lunes, 10 de diciembre de 2012

Ateísmo. Parte 1: Sobre el límite de lo racional.

¿Cómo argumentarle a un ateo? discutir con un religioso es fácil para mí, yo sé bastante de teología y texto bíblico y además basta con darle un argumento científico y le echas abajo cualquier afirmación, ya que vivimos en una sociedad donde la aseveración  científica es algo indiscutible e irrebatible, tal vez se ha transformado en el nuevo dogma, no sé...




Me ha costado decidirme a escribir esto, creo que es algo desafiante, en donde he tenido que pensar bien qué es lo que voy a decir, sobre todo teniendo un espacio limitado para hacerlo. Finalmente tomé la decisión de realizar una argumentación sencilla, pero a la vez profunda y con un lenguaje simple que tiene como base dos argumentos: Mi propia experiencia y la consideración de los componentes o elementos del universo (no sé si las palabras elementos o componentes sean las más adecuadas para referirme a lo que quiero, pero ahora no se me ocurren otras). Por este motivo, publicaré el tema en dos partes.

Los ateos dicen que no pueden creer en algo que no sea demostrado racionalmente o científicamente y en parte eso está muy bien, en cierto aspecto vivimos en un mundo donde algunas cosas sí pueden ser explicadas racionalmente, pero existen otras que no, entonces ¿Qué hacemos con esas cosas que no se pueden explicar racionalmente? ¿No creer en ellas? Pues, lo que ocurre es que independiente de si uno cree o no, hay cosas que de todos modos existen.
Pues, para darles un poco en el gusto a los ateos, les daré un argumento científico: Hay un documental que está en youtube que se llama "Mensajes del Agua" y trata sobre una investigación realizada por el doctor Masaru Emoto. Su investigación habla sobre el efecto que tienen las palabras, la intención y hasta el pensamiento en el agua, el cual es uno de los elementos más sensibles que existe. Se tomaron muestras de agua, y a esas mismas muestras, que tenían un origen común, se les pegaron fuera de su envase papeles que tenían escritas algunas palabras. El resultado fue que el agua cambiaba. Este efecto no posee una explicación científica propiamente tal, no se sabe cuál es la forma exacta en que una palabra o tan solo una intención puede afectar al agua. Ante esto el doctor Masaru Emoto dice: "Académicamente mi estudio no está basado en las ciencias naturales, sino en las ciencias culturales (...) La ciencia tradicional con su razonamiento convencional no era suficiente, no bastaba para indagar en el mundo de lo intangible, de lo que no se ve como el agua y el hado".
Ocurren cosas que van más allá de lo que la razón puede comprender, en este mundo hay mucho más de lo que podemos ver o tocar.
Acá les dejo el link del documental:
http://www.youtube.com/watch?v=01gYfRr4boI

La razón no es la única vía para comprender el mundo, sino que tan solo es una, nada más que una. Hay una película argentina que se llama "Un Buda". Es una de mis favoritas y uno de los personajes es sumamente racional y le cuesta entender las cosas de tipo espiritual y se encuentra con un maestro Zen y éste le responde una pregunta que le hace. Para que lo entiendan, vean al video, una vez visto, pueden seguir leyendo:


El Maestro Zen habla sobre dos elementos: La razón y la intuición. Le dice a Rafael (el personaje de la película que hace la pregunta) que está bien ser racional, pero que no es suficiente, ya que la razón tiene su límite. Además tenemos que considerar que el despliegue de la razón y la idea de que el hombre podrá lograr todo lo que quiere y comprender lo que sea a través de ésta, es un planteamiento de los hombres de la Ilustración, el cual ya está pasado de moda. En el siglo XIX esta idea ya estaba haciendo agua y en el siglo XX cae estrepitosamente. Los hombres de la Ilustración sobrevaloraron la razón y tenían una visión ingenua de ésta.  Tampoco es bueno dejar la razón de lado y solo guiarnos por lo que podemos llamar intuición, ya que si dejamos actuar a este elemento en solitario nos puede llevar a escoger caminos un tanto... "fuera de lugar" como creer que dios me habla y con eso seré un profeta que tiene como misión purificar a la gente quemándola o que las jovencitas vírgenes deban perder ese estado solo gracias a mí. Si solo nos guiamos por lo que podríamos considerar en cierto momento como intuición, eso nos puede llevar a cometer locuras y no hablo del tipo de locura que puede llevarte a pintar un cuadro que después pueda ser considerado como una obra de arte genial, como le ha pasado a muchos artistas en la historia, sino que de esa locura que te hace ser estúpido y que por desgracia abunda bastante :-/
La intuición posee elementos racionales dentro de sí, ya que no está conformada solo por lo que podríamos considerar como "tincadas", sino que también tiene que ver con un conjunto de experiencias, lo que la hace ser algo bastante complejo. La pregunta es ¿Cómo saber si lo que me está hablando es mi intuición y no locura? (algún día hablaré de la intuición, en otra entrada, ya que es un tema que da para laaargo).
Por todo lo que he argumentado hasta ahora es que considero absurdo que a una persona religiosa se le exijan argumentos racionales para justificar su fe, ya que la fe sencillamente trata de otros elementos y hasta posee otro lenguaje. De la misma manera, la razón no debe ser sometida a la intuición ni a la fe, pues también posee su propia cosmovisión y lenguaje, el cual solo podrá ser comprendido por ella misma. No es que una sea mejor que la otra, más bien creo que como seres humanos debemos ser capaces de desarrollar estos dos elementos, es decir, ser personas racionales e intuitivas. Tampoco creo que se complementen, ya que como dije son cosas distintas que no tienen por qué ser complementadas, solo pienso que teniendo estos dos elementos a nuestra disposición viviremos mejor porque podremos tomar mejores decisiones en la vida, seremos capaces de comprender el mundo racionalmente sin caer en la ingenuidad y al mismo tiempo ver lo que hay por debajo de las aguas si miramos hacia el mar.

Febo.

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